noviembre 11, 2019

¿Qué sistemas de amortización existen?

Uno de los quebraderos de cabeza de los hipotecados es la amortización, sobretodo los primeros meses en los que ves que pagas rigurosamente todos los meses pero el préstamos no baja casi nada, todo se lo lleva la amortización.

Para entenderlo primero vamos a ver los sistemas de amortización de hipotecas que existen.

Francés o de cuota constante: Este sistema de amortización es el más popular en nuestro país y se caracteriza porque la letra a pagar mensualmente permanece constante durante toda la vida del préstamo. La cuota únicamente variará cuando toque actualizar el índice (en el caso de que sea a tipo de variable).   De esta manera se pagan más intereses al principio, y aumentando el capital amortizado en el transcurso de las mensualidades. 

Cuota creciente: En este caso el capital que se amortiza es creciente con el tiempo a razón de una progresión negociada de antemano. Así se facilita el acceso al crédito ya que las primeras cuotas son menores y las últimas mayores. En este caso la amortización se concentra en la vida final del préstamo. Tiene cierto sentido ya que en un entorno inflacionista se prevé que el deudor cobre más al final del préstamo con lo que su esfuerzo financiero permanece constante.

Cuota decreciente o alemán: El capital se amortiza mensualmente constantemente durante toda la vida del préstamo. La cuota de amortización mensual disminuye a medida que el capital se va amortizando y los intereses van siendo menores. En este caso se paga más al principio y menos al final

Amortización americana: Este sistema se caracteriza porque toda la amortización se realiza en una única cuota final, de manera que durante la vida del préstamo sólo se liquidan intereses, dicho de otra manera, cada mes pagas muy poquito pero en la última cuota se paga todo el valor de la vivienda. En este caso los intereses pagados son más elevados y más que en hipotecas se puede ver en otro tipos de préstamos al consumo. Realmente para la compra de una vivienda es poco recomendable optar por este sistema (los bancos ni lo ofrecen).

Como hemos comentado el sistema francés es el más común en España y quizás el más recomendable para cualquier comprador ya que permite una mejor planificación de gastos. Psicológicamente es el peor sistema ya que los primeros meses (o años) a penas desciende el capital amortizado.

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